Aprendizajes de Hoi An: Jeff, el brasileño que cambió un sueño ajeno por una visa a Nueva Zelanda
- Andrea Román

- hace 5 días
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Aprendizaje de Viajes - Notas de Hoi An
Conocí a Jeff en Hoi An. Jeff es un brasileño que lleva año y medio viajando: estuvo en Nueva Zelanda trabajando después de que lo corrieran del trabajo de sus sueños - era Project Ingeneer en Brasil: un trabajo de oficina, demandante, con una gran paga y una infelicidad proporcional a ella.
Me contó que su familia es una familia simple, como definición de él mismo. Jeff fue el primero en ir a la universidad y sus padres siempre insistieron en que se buscara mejores oportunidades de las que ellos tuvieron. Ve, estudia, trabaja, hazte del título, ten dinero.
(Mientras escribo esto, Promise de Ben Howard llega a mi memoria y se convierte en el soundtrack de esta historia).
Mi curiosidad por Jeff empezó ayer: compartimos habitación en un hostal de Hoi An y coincidimos antes de salir a explorar. Le pregunté cuántos días llevaba en Hoi An, qué había visto, de dónde era y a dónde iría después; las preguntas que le haría a cualquier otro viajero.
Hoy en el desayuno nos volvimos a encontrar. Llegó a sentarse junto a mi en una mesa para 6 con vista al paisaje y lo que empezó como una platica sobre si iríamos a ver el partido de Vietnam contra Tailandia juntos, de pronto se convirtió en una platica sobre nuestras vidas y yo particularmente tenía mi interés puesto en la suya.
Imagina esto: Jeff, después de una depresión por perder el trabajo que había soñado su vida entera y que su abuelo muriera, cayó en un profundo vacío sinsentido hasta que un día supo que algo tenía que cambiar. Tramitó su visa, vivió en Nueva Zelanda un año y medio y trabajó de todo: limpiando baños, estadios, vendiendo cerveza, en obra, haciendo cafés… Y ahora, está en Vietnam antes de volver a Brasil y volver a tramitar una nueva visa para volver al lugar que lleva en la piel y donde quiere vivir el resto de su vida: Nueva Zelanda.
Le pregunto a Jeff cuales son 3 aprendizajes esenciales que le ha dado Nueva Zelanda y me responde esto:
Adiós al ego.
Después de haber trabajado en tantas cosas y haciendo cosas que nunca había hecho, descubrió que su felicidad iba mucho mas allá de seguir haciendo ricos a los ricos empresarios.
Ser buena persona.
Al llegar a Nueva Zelanda, Jeff se cruzo con personas que no fueron tan amables y supo que tenia que hacerlo diferente si queria encontrarse con las personas correctas en el camino. Actuando con intención y desde la bondad fue que se hizo de los amigos que eligió como familia.
Manejar mejor sus relaciones
Le pedí que me diera un ejemplo y me dio los siguiente: cuando Jeff se fue a Nueva Zelanda descubrió que sus amigos en realidad no estaban tan presentes si él no lo estaba, que era Jeff quien empujaba la relación y hacia que funcionara. Me contó que en Nueva Zelanda se hizo de amigos que han hecho por él lo que otros nunca hicieron y que se ha hecho cercano de personas que antes no lo era. Personas se van, personas llegan.
Ya tengo lo que necesito.
Jeff llegó con una mochila y tuvo que construir todo desde cero. Platicamos y me contó que antes de Nueva Zelanda era el tipo de viajero que se compraba todo y llevaba de todo para su familia en Brasil. Hoy en día es diferente. Al perder el ego de las apariencias, me dijo que hoy sabe que ya tiene lo que necesita.
Dentro de la plática mencionamos que muchas veces cambiamos lo que usamos o compramos porque pensamos que así vamos a lograr ese respeto o admiración que buscamos de los demás y le conté que en mi lectura actual, ese es un tema que se aborda: cómo el ego y las apariencias pueden acabar por dejarte sin dinero.
Hablamos de cómo siendo latinos nos sentimos inseguros con nosotros mismos y nuestro andar por el mundo: inconscientemente imitamos comportamientos de europeos o estadounidenses, pensando que quizá se ven mejor, que quizá valen más, que quizá son mejores sus formas que las nuestras. Le conté que he visto uno que otro reel de antropólogas que explican que eso es muy común en países con historia de conquista y que yo pensaba que tenia mucho que ver con redes sociales y los estereotipos de aspiración que el modelo capitalista nos infunde desde el nacimiento.
A mitad de la conversación, elijo preguntarle a Jeff como es su relación con su familia. Me contó que su mamá y él hablan a diario, pero su papá nunca ha logrado entenderlo: su necesidad de viajar, de vivir algo más.
Lo entendí. Me dijo que el día que tomo su vuelo a Nueva Zelanda su familia entera lo acompañó al aeropuerto y estaban todos hechos lagrimas. Al cruzar la puerta, Jeff lo tenía claro: solo había un camino y estaba a muchas horas de vuelo. Había que hacer todo de cero: aprender el idioma, hacer nuevos amigos, nuevas rutinas, nuevas personas…
Hoy Jeff fue a la playa mientras yo me quedaba escribiendo su historia para no olvidarla. Más tarde iremos a ver la final de Vietnam contra Tailandia y el festival de linternas de Hoi An junto a Jessica, una chica de Australia que lleva 3 anos viajando por el mundo y cuya historia les contaré más adelante.
Creo que la vida por algo nos cruza con personas extraordinarias y nos enseña que nuestra vida, como la vivimos, no es la única posible.


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